2015

 


INDICE AVATAR 2015

 

 

1EN LA MUERTE DE ÁMPARO CORES.

12 Octubre, 2015 18:52

2ISIDRE MANILS. LES PORTES DEL PARADIS. CERCLE ARTÍSTIC SANT LLUC

09 Octubre 2015 19:01

3MUERE MARÍSA DIEZ. GALERÍA CIENTO. LUIS FRANGELLA

17 Marzo 2015 10:31

4FRACASSART : CARLES HAC MOR -JESÚS MARTÍNEZ CLARÀ

07 Junio 2015 15:35






EN LA MUERTE DE ÁMPARO CORES.

12 Octubre, 2015 18:52

   

 

 






    

 


Amparo Cores murió el pasado 25 de Septiembre en Madrid. La conocí en Barcelona, en la Galería Libertad. Me quedé fascinado con ella. La visité en Madrid. Vivía cerca de la plaza de Toros. Su biografía , hasta el último momento ha estado marcada por la suprema dualidad : Amor y  Muerte. En una casa llena de detalles de gusto exquisito, me enseñó recuerdos, fotografías, obras de Jesús de la Sota , su marido y  de ella misma. Tuve dos claras sensaciones: por un lado me encontraba en el corazón de lo que fue un torbellino estético en el Madrid de los años sesenta. Una época imposible en la que un grupo de personas afines crearon un especie de movida “avant la lettre” .  Amparo, Jesús, Alejandro de la Sota y el fotógrafo Antonio Cores Uría que hizo una conocida sesión a Picasso, Dominguin…y otros rivalizaban con la sensibilidad que en Barcelona desplegaban Los Milá y Federico Correa, Rafols Casamada…entre ambos grupos, a pesar de la diferencia ideológica, o quizá no tanto, y la distancia geográfica, tenían en común un aristocrático inconformismo y un gusto por mezclar arte, arquitectura y diseño.

 La segunda sensación no me abandonaba desde el primer momento que la conocí. Amparo era la clara manifestación de una melancolía profunda, emocional y a la vez estética que rezumaba dolor entre sus amables sonrisas. Era la presencia viva de una artista romántica de la que tanto nos gusta escribir.En sus catálogos suele aparecer junto a su marido, en actitud cómplice y enamorada. Jesús de la Sota , murió inesperadamente en 1980, en un viaje a Berlín, desde entonces la mirada de  Ámparo Cores se volvió triste. Vivía a media luz, filtrando todo lo que venía del exterior. Ahora cinco meses después de la muerte de su hijo  Pablo de la Sota Cores, el único varón de los tres hijos que tuvo con su marido, murió a los 86 años. Sonríe en Paz.

 Como reconocimiento a su amabilidad quiero recordarla con el artículo que publique en La Vanguardia. "Cultura´s  de La Vanguardia. 21.Enero 2009 .

LA PERSEVERANCIA PICTÓRICA .

  La Sala “Libertad” hace honor a su nombre y ha optado por liberarse de algunos prejuicios estéticos propios de la contemporaneidad; lo ha conseguido apostando por un arte basado en criterios de calidad pictórica, sin considerar la fecha de nacimiento de los artistas o que estos, sean más o menos conocidos.En esta ocasión presentan la obra de Amparo Cores (Oviedo,1929).En la exposición hay pintura y escultura desde 1958 hasta hoy, cincuenta años de trabajo continuado y perseverante en los que el reconocimiento no ha sido su principal objetivo y eso, es virtuoso, porque en el texto de Shi –Tao, que abre el catálogo, se lee :”Los antiguos pintores viviendo en el anonimato, obtenían la gloria. Perfeccionaban su formación y comprendían la vida”. Me fascina la perseverancia de Amparo Cores y de las mujeres artistas de su generación como Mercedes Gómez-Moran o Maruja Moutas que en los años cincuenta iban a París, fuera a la Académie de la Grande Chaumière , a la Académie Julian o a asistir al “atelier” del pintor y teórico francés André Lhote. Amparo Cores conoció, en Bruselas, a finales de los años cincuenta, a su  esposo, el pintor y diseñador Jesús de la Sota con quien estableció una gran complicidad intelectual y estética. En el Madrid de los “60” crearon un ambiente  transversal y expandido entre : la arquitectura de Alejandro de la Sota, el diseño de mobiliario, la pintura, escultura, tapices o la fotografía de Antonio Cores de quien ella misma ha recuperado, recientemente, las fotos que hizo a Picasso en 1966.

En esta exposición se presentan cincuenta y ocho obras dominadas por dos sensibilidades diferenciadas y que, a primera vista, pueden parecer contradictorias entre lo mesurable e inconmensurable que habita en las formas y en la naturaleza. Por un lado, la medida aparece en unas series de óleos sobre tela o tabla de mediano formato con títulos tan significativos como:”Ritmos”,“Simultáneos”,“Armónicos”,“Composiciones” o, también los “collages”: “La bola” o “El Círculo”.Estas obras se basan en el estudio de las leyes que operan sobre las estructuras geometrizadas de la forma. Amparo Cores busca en ellas la coherencia , mesurada, lucida y equilibrada,   lo que André Lhote llamó: las “invariantes plásticas” del arte. En todas, la relación entre música, número y forma insinúan un misterio pitagórico que les pertenece desde antiguo, porque solo las circunstancias cambian y lo fundamental se mantiene. Pero,  a diferencia de la luz  de Klee, el rigor frío de Mondrian o del Movimiento Moderno, ella incorpora la sensibilidad exquisita que deriva de una geometría sentimental, en las que la regularidad del círculo, el triángulo, el cuadrado y la cruz son tratados con delicadeza, inspiración y silencio como si fueran rosas frente a una ventana.

 En sentido contrario, opone a esa precisión de la forma que conoce bien: la naturaleza inconmensurable de unos “paisajes” abstractos inmersos en la atmósfera y la bruma;  son vistos desde un risco, una marisma, una colina o un amanecer y en todos ellos, domina un sentimiento melancólico del espacio. Con una discreción ejemplar, tímidamente, consigue captar ,con la sutileza de un paisajista chino del siglo XVII, el pulso vital de la naturaleza o penetrar sin estridencias en el centro oculto de los objetos como en sus obras “Sobre la mesa” o “Bodegón III”. En estos paisajes vaporosos también hay normas, pero las trata con la libertad de quien se encuentra liberado de la exigencia de un método. Amparo Cores ha conseguido conciliar con su pintura unos principios estéticos antagónicos y convierte esta exposición en un manifiesto de síntesis posible entre lo determinado y lo indeterminado, entre el caos primigenio de la naturaleza y el sentido ordenador del número, entre la razón y el sentimiento. En todas ellas se vislumbran tenues ausencias, nostálgicos recuerdos, amor y mucha perseverancia pictórica.

 

 

 

   

ISIDRE MANILS. LES PORTES DEL PARADIS. CERCLE ARTÍSTIC SANT LLUC

09 Octubre, 2015 19:01

 



   Isidre Manils.Carles Hac Mor y J. Martínez-Clarà. Foto. Ferran Gimenez.


Quiero subrayar , en primer lugar, que somos unos privilegiados,  porque en muy raras ocasiones se puede tener la  oportunidad de  estar ante la presencia de la obra , con  el artista que la ha realizado y poder comentarla con él.  Por si fuera poco me encuentro junto a Carles Hac Mor el más terrible descabezador de críticos y “criticarros” que se conoce por estos lugares. Es decir, por un lado la creación pura, por otro el posible castigo del vigilante Mor.

Josep Parera, el presidente del Cercle, nos presentó y lo hizo con un encendido elogio a la tarea de Carles Hac Mor como poeta y ensayista, calificándolo como una de las mejores voces, la más lúcida sobre el fenómeno del arte, opinión que comparto plenamente, y así empezó el acto.

  Tomó la palabra Carles Hac Mor y ahí, ya se produjo una primera y feliz coincidencia que indicaba que íbamos por buen camino. Sus primeras palabras fueron para exigir el silencio crítico ante las obras de arte y que ante una obra de arte tan solo se podía responder con otra creación. Luego me dio paso a mi, que como “criticarro” se supone que podría poner esa palabra innecesaria, ese ruido conceptual y molesto ante la presencia de la  pintura. Pero, he aquí que yo llevaba unas 15 páginas escritas, que amenacé al público con leer de cabo a rabo.  En estas notas y en primer lugar llevaba escrito lo siguiente: Ante esta obra  que alude a tránsitos, puertas, lindes, pasar o no traspasar, recorrer pasillos infinitos, mi  primera tentación  es guardar un noble silencio contemplativo. Pero, ¿Podríamos aguantar, sin grandes tensiones, 4 minutos y 33 segundos contemplando, en silencio, la obra que tenemos ante nuestros ojos? John Cage lo hizo con toda una orquesta. Es muy poco tiempo , sin embargo el desafío es de una gran magnitud.  Dije: vamos a intentarlo , distribuiros por la sala, quedad en silencio, mirad la obra, son solo 4 minutos y 33 segundo de vuestras vidas. Al principio el público lo intentó, había movimiento, cambios de posición, en ningún momento apareció el silencio. Les dije tras un par de minutos de incertidumbre , en los que el propio Isidre Manils hablaba preguntándome cosas que el intento había sido un desastre y el fracaso evidente.

  La contemplación en mayúsculas se da en la vida  mística. Mis mayores experiencias en el arte se han producido en el silencio de un museo en el que los pasos de algún ocasional visitante resonando en la lejanía, lo convertía en un espacio eclesial, sagrado. Algo similar  a cuando alguien, fuera del horario de culto, entra en una iglesia vacía y deja atrás el ruido de la calle. La puerta separa el silencio interior del ruido del exterior.

 En estos día convulsos de búsqueda del pasado, las raíces y las identidades me parece oportuno traer a cita a un monje de Montserrat llamado García Jiménez de Cisneros (1456-1510) nacido en Palencia y llegado de sus estudios benedictinos en  Valladolid y Salamanca, un monje castellano  que  se encuentra enterrado en nuestro sagrada montaña. García Jiménez  de Cisneros  escribió en Montserrat su “Ejercitario de vida espiritual”, publicado en la abadía en el año 1500 , un libro  que influyó de manera decisiva en Ignacio de Loyola. En ese Ejercitario se da un consejo útil para toda ocasión incluida la experiencia estética: “En un lugar secreto, en silencio pero sobre todo en silencio del alma, eliminando todo  vano pensamiento” .

Creo que hay que honrar a la obra con nuestro silencio. En lo callado no se intenta poner nombre a nada, ningún significado, no hay pregunta, ni tentación alguna por usar el lenguaje. Los místicos de otras épocas, como Plotino, corroboran el consejo: “No deberías preguntar, sino comprender en silencio, tú también, como yo guardo silencio y no acostumbro a hablar”.Como profesor de la escuela de arte Massana durante muchos años,  ustedes lo corroborarán aquí en sus sesiones de dibujo, he podido constatar que en las aulas de dibujo suele dominar un silencio casi absoluto. El artista comprende las formas en silencio.  Es curioso que a ambos, la obra de Isidre Manils que aquí vemos, nos haya sugerido una entrada, un pasar la puerta hacia el silencio.

 Pero aquí estamos ambos hablando y eso es lo que espera Isidre de nosotros, que hablemos. El que sabe no habla el que habla no sabe es un verso muy conocido del libro del Tao. La intuición y no la razón se instalan como argumentos. Hay que buscar la no dualidad . El silencio la favorece, el habla crea dualidades.El silencio nos aleja y nos acerca a la obra. Estar solo callado ante la obra, ante la puerta favorece la pérdida de la dualidad, ya no sabemos si estamos en uno u otro lado de la puerta hemos traspasado. De hecho, si miramos estas palabras escritas en la obra que anuncia un alto, un no traspasar, están escritas al revés, como si nosotros estuviéramos, ahora, en esta sala dentro de  algún lugar desconocido. Cielo o Infierno, comentó Carles Hac Mor.

  Percepción silenciosa de las cosas, es apostar por la desnudez de las potencias del conocimiento que usamos normalmente y en los que la razón quiere imponerse. Sin embargo  no pensar en nada es el medio principal para actuar más allá de la lógica. Se trata de pensar sin pensar, sin tener intención, ni voluntad de comprender. Docta ignorancia del hermano ignorante.A diario en la tradición budista a la que pertenezco. (Los que me conocen saben que soy hijo de monje budista zen y que eso lo he tenido siempre en casa.) estamos una hora sentados en silencio frente a una pared. La mirada cae entornada un poco más allá. Los pensamientos aparecen y se van. Solo respiramos. Escuchamos aquello  que no tiene sonido.Cumplimos con el mandato de San Juan de la Cruz cuando dice: el alma gusta de estar a solas con atención , amor quietud y descanso sin ejercer las potencias del entendimiento, la memoria ni la voluntad, sin inteligencia sin entender sobre que.

 En la tradición zen, es muy conocido el  Mumonkan o La entrada sin puerta . Es un repertorio de koans, paradojas ilógicas que favorecen la comprensión y que  se han utilizado por la tradición oral  especialmente por la escuela de Zen Rinzai . La finalidad es trascender el concepto  de dualidad  que  conceptualmente es tan importante para el ser humano.En este libro que favorece la entrada sin puerta recoge un pasaje en el que Buddha tendió una flor a sus oyentes. Todo el mundo se quedó en silencio. Sólo Mahakashyapa se iluminó con una amplia sonrisa y a él le otorgó el conocimiento, aquel que permite acceder al verdadero ojo, a la mente maravillosa, a la forma verdadera de lo informe y traspasar la sutil Puerta del Dharma. Para acabar quiero proponer un enigma, una frase que en este contexto de puertas y paraísos tiene un especial sentido, dice así: Cierra tu puerta sobre ti, cuando tu sales, él entra.

 

 



MUERE MARÍSA DIEZ. GALERÍA CIENTO. LUIS FRANGELLA

jmartinezclara | 17 Marzo, 2015 10:31

 

El Arte en Barcelona está de luto. Ha muerto la galerista Marisa Díez . Fundó su galería en 1974 y la mantuvo hasta 1990, tan solo 15 años de actividad la han convertido en un icono del arte contemporáneo. Veinticinco años después del cierre aun se la recordaba. Este extraño fenómeno ¿ a qué se debe?

 Creo que la principal razón es que supo detectar el talento y arriesgar por muchos artistas que desde entonces la recuerdan y consideran. Ese es el auténtico sentido de una galería de arte: apostar, descubrir y arriesgar sobre nuevos valores:  Joaquim Chancho, Eugenia Balcells, Perejaume, Hernández Pijuan, Mireia Sentís, Carlos Pazos, Viladecans, Jordi Benito, García Sevilla, Susana Solano, América Sánchez, Carlos Alcolea, Juan Navarro Baldeweg o Eva Lootz entre muchos otros.

Yo tuve el gusto de descubrir en su galería al artista argentino Luis Frangella .  Cuando hace tres años se hizo una muestra  antológica en la Fundación Suñol publiqué  un artículo en La Vanguardia y me llamó para felicitarme por el artículo. Supe detectar que su interés real por el arte se mantenía vivo. Me quiso convencer para participar en una mesa redonda pero yo entonces ya estaba reorientando mi práctica profesional y decliné la invitación. Ahora que ha muerto me arrepiento y le ofrezco “in memoriam” el artículo que precisamente habla de la muerte.

Artículo publicado en el suplemento Cultura´s Nº 490  de La Vanguardia (09.11.11).


EL ENIGMA DE LA VISION.

      La Fundació Suñol nos propone una muestra fundamental que auguro como una de las mejores de esta temporada. En ella se pueden ver 32 piezas del artista argentino Luis Frangella(1944), muerto en Nueva York (1990).

    Las necrológicas son precisas, en pocas palabras revelan lo fundamental. Cuando se publicó el óbito de Luis Frangella el 14 de Diciembre de 1990 en el New York Times se escribió claramente que vivía en Manhattan, que el motivo de la muerte se comunicaba por decisión familiar y que era pintor y escultor.

      En los eclécticos años “80”, la galería Ciento de Marisa Díez de la Fuente y Buades en Madrid eran dos epicentros del resurgir de la pintura. En ellas se pudo ver, por primera vez, la obra de Luis Frangella. Lo que llamaba la atención, de inmediato era el talento con el que trabajaba en su doble condición de pintor y escultor. Los cuadros de gran formato, convivían con pequeñas y misteriosas cabecitas sobre peanas. Tenían algo de ritual o de exvoto.

      Luis Frangella con esta exposición pone de manifiesto dos aspectos que considero fundamentales: en primer lugar, el enigma de la percepción o el misterio de la mirada, y en segundo lugar una reflexión profunda sobre la vanidad y la apariencia.

      Respecto a la primera condición debo recordar el afinado criterio expositivo del equipo de la Fundació Suñol que nos permitió acercarnos a esta cuestión  perceptiva con motivo de la  inauguración del Nivell  Zero  ACTE 1: Observació.(2007)  Ya entonces se pudo ver “La Jarra vertiente o Máquina de dibujar” de Luis Frangella  junto a obras de Antoni Abad, Roman Buxbaum,  Federico Guzmán, Joan Leandre, Glòria Martí, José Noguero, Joan Rom, Idroj Sanicne, Toni Serra i Zush/Evru. La actual exposición reafirma las tesis de la propuesta de entonces: Observar es mirar algo con atención e implica atender, examinar, contemplar, notar, advertir, vigilar. La observación supone un acto de reciprocidad entre el comportamiento del sujeto y del objeto.

      No se puede definir mejor la sensación que el visitante tiene cuando se pone ante obras como “Cuchillos”(1986), sus dibujos dobles de tinta sobre acetatos o la misma “Máquina de Dibujar. En todas ellas el efecto es contundente, el espectador debe colocarse  unas gafas anaglíficas con lentes de dos colores distintos y la imagen plana se convierte en 3D. La realidad que veíamos de un modo, desaparece y la forma se abalanza hacia nosotros de modo inesperado:  “Geométricos”(1980).  En Frangella conviven la investigación científico - óptica con las indicaciones de un filósofo o un poeta que se sabe en manos de la muerte.

     Todo este ceremonial óptico sobre la realidad y su apariencia no es más que para conducir al espectador a la dimensión más profunda del sentido de las cosas. A su doble realidad. Es ahí cuando aparecen las obras más expresionistas. Sus 14 estudios sobre el movimiento de una cabeza (1985), la serie sobre velas encendidas que se consumen hasta el pabilo (1987), el crucifijo y su sombra de

        Como indica el título de la obra, en ese abrir y cerrar los ojos, tan rápido y efímero, el artista recupera el género de las “vanitas vanitatum” del siglo XVII en las que los pintores europeos recordaban la presencia de la muerte como un instante en la feria de las vanidades. Un tono de recuerdo y nostalgia se percibe en los textos del catálogo: Ángel González García y Carlos Pazos mencionan sus vivencias junto al artista y Marisa, María Vela, Ángel, Quico, Juan  y tantos otros nombres de la edad de oro de los ochenta, cuando todos nos sabíamos jóvenes y estupendos. Ese sentimiento de melancolía refuerza la reflexión sobre el paso del tiempo y la caducidad que afecta a todas las cosas.

    Lo que creíamos un juego visual con colores y formas, Luis Frangela lo ha  transformado  y acaba explorando un sentimiento moral .En “In the Blink of an Eye” utiliza un último efecto de percepción, la mirada se dirige hacia la parte izquierda, esa parte del cuadro esta iluminada con la luz de una vela, luce como la vida  y en la derecha la vela consumida, con una gama de grises oscurece la mirada, nos deja  sin luz.

 

 

 

 

FRACASSART : CARLES HAC MOR -JESÚS MARTÍNEZ CLARÀ

jmartinezclara | 07 Junio, 2015 15:35


  


Carles Hac Mor y Jesús Martínez Clarà fotografiats i encapsulats a un imprecís dia d´ un imprecís  any de la dècada dels 80. Potser després del nostre concert imaginari. A la foto es veuen els trets principals  dels lluitadors per aconseguir la negació de tot. Ben mirat semblem dos musics de jazz. Carles  saxofonista i jo bateria  d´ un grup molt “cool”.  Ara ja més castigats per el temps ens congratulem i  ben cofois d´ aquella inicial afirmació de la negació en el “FRACASSART” .  ARA AMBDOS SOM MESTRES DEL NO SABER. AIXO SI UN MES QUE L´ALTRE.







                             

 



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